Todos
con el correr de nuestros años y desarrollando distintas actividades hemos
observado
la interrupción de carreras independientes o dentro de organizaciones
previsiblemente exitosas y sin embrago la
promoción de
personas con pocas posibilidades
aparecer
con éxito.
Porque más allá de la formación profesional (Títulos terciarios, masters, etc,)
lo que diferencia el éxito del fracaso son un conjunto de abstracciones como
ser: sensibilidad, versatilidad, manejo de las relaciones interpersonales,
sentido común, pragmatismo, creatividad, etc.
Este conjunto de atributos
y enlaces
son los que más se deben valorar en el momento de elegir colaboradores, socios o
asesores.
Quienes no busquen en las personas tales habilidades verán
acotadas sus posibilidades. La empresa para
posicionarse,
necesita diseñar
estrategias
de marketing y planeamiento estratégico de acuerdo con las exigencias del
mercado.
Esto
implica ser versátiles, determinar qué espera el mercado de nosotros y
mantenernos alerta para agregar valor a nuestro producto/servicio,
relacionándonos por ejemplo con
agencias publicitarias
mediante
anuncios, pero
fundamentalmente promoviendo nuevas herramientas como el E-Commerce o
E-Marketing que han evolucionado sostenidamente desde el uso masivo de
Internet.
Una red de clientes leales, una visión
integradora del negocio, colaboradores con las características indicadas
anteriormente y el aporte de herramientas adecuadas son una combinación que
seguramente conducirán al éxito en las actividades comerciales y su sustento a
través del tiempo.
Las empresas requieren esta conjunción
de factores para mantener el liderazgo y la fidelización a sus productos, para
ello deberán actuar como agentes del cambio y ser intelectualmente capaces de
preverlo y
colocar
esa idea/producto/servicio en el mercado.
Para eso es necesario no quedar
atrapados en el pasado, mantener una dinámica constante y desarrollar modelos
abstractos que terminen definiéndose, desarrollándose e implementándose como
modelos concretos de permanente revisión, esta permanente retroalimentación es
lo que hace permanecer “viva” a una organización